Papá

Te perdí con veintidós. Ahora cuento treinta y tres. Once años sin verte.

Qué poco estuvimos juntos. Y cuánto hace que te fuiste para no volver.

Y qué relativo es el tiempo.

Once años que pueden saber a poco o parecer una eternidad.

Una eternidad echándote de menos.

No hay cosa que desee más que jamás hubiese pasado. Que pudiese contar contigo. Sin tener que aferrarme con todas mis fuerzas a tu recuerdo.

La mitad de los años que pasé contigo ya han pasado sin ti.

No sabía que cada vez dolería más.

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